¿No será más apropiado que los noticiarios, sobretodo televisivos, nos informaran sobre como funciona el Transantiago en vez de decirnos una y otra vez que las micros no pasan? ¿No será mejor enfocar las noticias sobre el nuevo sistema de transporte de una manera más positiva, donde no sólo se vean las frases de aquellas personas que no entienden los mapas, o no saben que micro tomar? Está claro que no ha sido el mejor de los inicios de un
sistema, pero ¿de que otra forma pensaron que iba a ser? Nadie pensaba, espero, que este 10 de febrero la vida iba a seguir igual, como si nada hubiese ocurrido. Se les recuerda que se cambió por completo el sistema de transporte de una ciudad de más cinco millones de habitantes. Es quizás el cambio más grande que ha sufrido esta capital en décadas.
Pocos medios han visto con perspectiva este nuevo sistema. Desde hace semanas que viene a diario mostrando cuñas de personas que reclaman y reclaman que nadie los informa. Nunca muestran a alguien diciendo que si entendió el mapa, que comprende lo difícil que es el cambio, o por último a alguien que diga que cualquier cosa es mejor que las micros amarillas. No. Puras críticas. En los medios televisivos está el verdadero complot al Transantiago.
Evidentemente, no digo que los medios tienen que omitir la falta de micros, sino que pueden darle un enfoque más constructivo a la información para no predisponer a la población a odiar a un sistema que no lleva ni una semana funcionando.
Ya son tantos los despachos que en diversos canales nos muestran a personas despotricando contra todo. Ya son tantos los despachos en que los periodistas nos dicen que las micros no pasan. Incluso he escuchado algunas notas que han planteado la posibilidad de que el sistema fracase. ¿Serán órdenes superiores que les dirán a estos periodistas que busquen las opiniones contrarias al sistema, que armen sus notas evitando mostrar algo que funcione bien? ¿Venderá más decir que hay un “caos en la capital”, que ver la situación con más perspectiva y profesionalismo e informar sin alarmar a los televidentes con palabras como “caos”, por ejemplo?
¿Los noticiarios se mueven por los intereses de sus asupiciadores y del rating o por el interés en que sus televidentes puedan formar su propia opinión a través de una buena información? La respuesta es obvia. Un dato conocido: el valor de los treinta segundos de publicidad en el horario de las noticias es el más caro del día. ¿Les importa ser objetivos con las noticias, aunque eso signifique que pierdan algunos puntos de rating, o prefieren meter un poco de sensacionalismo barato con tal de tener más rating y por ende, más auspicios? Está más claro que el agua.tv
sistema, pero ¿de que otra forma pensaron que iba a ser? Nadie pensaba, espero, que este 10 de febrero la vida iba a seguir igual, como si nada hubiese ocurrido. Se les recuerda que se cambió por completo el sistema de transporte de una ciudad de más cinco millones de habitantes. Es quizás el cambio más grande que ha sufrido esta capital en décadas.Pocos medios han visto con perspectiva este nuevo sistema. Desde hace semanas que viene a diario mostrando cuñas de personas que reclaman y reclaman que nadie los informa. Nunca muestran a alguien diciendo que si entendió el mapa, que comprende lo difícil que es el cambio, o por último a alguien que diga que cualquier cosa es mejor que las micros amarillas. No. Puras críticas. En los medios televisivos está el verdadero complot al Transantiago.
Evidentemente, no digo que los medios tienen que omitir la falta de micros, sino que pueden darle un enfoque más constructivo a la información para no predisponer a la población a odiar a un sistema que no lleva ni una semana funcionando.
Ya son tantos los despachos que en diversos canales nos muestran a personas despotricando contra todo. Ya son tantos los despachos en que los periodistas nos dicen que las micros no pasan. Incluso he escuchado algunas notas que han planteado la posibilidad de que el sistema fracase. ¿Serán órdenes superiores que les dirán a estos periodistas que busquen las opiniones contrarias al sistema, que armen sus notas evitando mostrar algo que funcione bien? ¿Venderá más decir que hay un “caos en la capital”, que ver la situación con más perspectiva y profesionalismo e informar sin alarmar a los televidentes con palabras como “caos”, por ejemplo?
¿Los noticiarios se mueven por los intereses de sus asupiciadores y del rating o por el interés en que sus televidentes puedan formar su propia opinión a través de una buena información? La respuesta es obvia. Un dato conocido: el valor de los treinta segundos de publicidad en el horario de las noticias es el más caro del día. ¿Les importa ser objetivos con las noticias, aunque eso signifique que pierdan algunos puntos de rating, o prefieren meter un poco de sensacionalismo barato con tal de tener más rating y por ende, más auspicios? Está más claro que el agua.tv

